ARTICULOS CIENTIFICOS
María Sabina, la sabia de los hongos
Adelina Lobo Guerrero Serrano.
María Sabina nació el 17 de marzo de 1894 en Huautla de Jiménez, Oaxaca, de raíces y cultura mazateca, como la mayoría de las niñas que nacen en pobreza, murió en la pobreza 91 años después. Tuvo una hermana, dos maridos (de los cuales quedó viuda) y nueve hijos, nunca fue a la escuela y desde pequeña junto con su hermana trabajó en las actividades agrícolas que sostenían a la familia, cuidando pollos, sembrando y recolectando. La vida de María Sabina transcurrió en dos planos, la vida de una mujer indígena pobre en la sierra de Oaxaca, y la de la internacionalmente famosa curandera que mostró al mundo el uso ceremonial de los hongos.
Su primer contacto con los hongos con propiedades enteógenas fue cuando su tío Emilio Cristino enfermó y un sabio llamado Juan Manuel realizó una “velada”, María sabina tendría entre 5 y 7 años, cuando presenció durante la noche el ritual de curación en el cual identificó a los “niños santos”, escucho los cantos y vio como el sabio frotaba “San Pedro” en los antebrazos de su tío (Estrada, 1977), fue después de esa experiencia que junto con su hermana comió los hongos por primera, la experiencia de una niña que consume hongos por primera vez:
Estábamos sentadas bajo un árbol cuando de pronto, pude ver, cerca de mí, al alcance de mi mano, varios hongos… mis manos arrancaron suavemente un hongo, luego otro… No lo pensé mucho, me llevé los hongos a la boca y los mastiqué, su sabor no era agradable, por el contrario, eran amargos, con sabor a raíz, a tierra… Después de haber comido los hongos, nos sentimos mareadas, como si estuviésemos borrachitas y empezamos a llorar; pero ese mareo desapareció y entonces nos pusimos muy contentas… En los días que siguieron, cuando sentíamos hambre, comíamos hongos, y no sólo sentíamos el estómago lleno, sino también el espíritu contento…sentía que me hablaban, después de comerlos oía voces, voces que venían de otro mundo. (Estrada, 1977 p.44-45)
El matrimonio forzado era una práctica común en la sierra de Oaxaca, a la edad de 14 años, María Sabina fue entregada por su madre a un hombre de 20 años de edad “Mi madre sin consultarme, me ordenó juntar mi ropa diciendo que a partir de ese momento ya no les pertenecía más ´ahora perteneces a este joven que será tu marido´” (Entrada, 1977, p.47). A la edad de 20 años, María Sabina enviudó por primera vez, con tres hijos y su madre que con ella vivía se dedicó a trabajar y comerciar para mantener a su familia.
Según la tradición mazateca, el ritual de curación con hongos demanda una estricta abstinencia sexual de cuatro días antes y cuatro días después de la ingesta de hongos (Estrada, 1977, p. 52), razón por la cual María Sabina no los consumió durante sus matrimonios. Fue hasta que su hermana de nombre María Ana enfermó, y ante la angustia que le causaba la idea de la muerte de su única hermana que deicidio por primera vez practicar una “velada” en la cual comió alrededor de 30 pares de hongos “derrumbe”, en esta ocasión realizo masaje y curaciones a su hermana y una vez que está durmió, las visiones de María Sabina se tornaron en lo que podemos considerar su iniciación al chamanismo.
Aparecieron unos personajes que me inspiraban respeto. Yo sabía que eran los Seres Principales de que hablaban mis ascendientes. Ellos estaban sentados detrás de una ,esa sobre la que había muchos papeles escritos. Yo sabía que eran papeles importantes. Los Seres Principales eran varios, como seis u ocho. Algunos me miraban, otros leían los papeles de la mesa, otros parecían buscar algo entre los mismos papeles. yo sabía que no eran de carne y hueso… después escuché una voz … que dijo “Estos son los Seres Principales…” Comprendí que los hongos me hablaban… en la mesa de los Seres Principales apareció un libro… uno de los seres principales, me habló y dijo: “María Sabina, este es el libro de la sabiduría. Es el libro del lenguaje. Todo lo que en él hay escrito es para ti. el libro es tuyo, tómalo para que trabajes…” (Estrada, 1977, p. 55-56)
Como nos explica Estrada (1977) los Seres Principales, son los personajes tienen cargos altos, lo que en la visión de María Sabina sería la personificación de los hongos, porque son para ella, los que le dan el conocimiento para curar. Después de la experiencia al curar a su hermana, María sabina inició su vocación como “sabía”, se difundió la noticia de la curación de su hermana y la gente de la comunidad y comunidades cercanas, empezaron a llevar a sus enfermos. Sin embargo, al casarse nuevamente dejó de practicar las ceremonias de curación por temor de que su esposo (a pesar de ser curandero) no respetara la abstinencia sexual que se requiere para las ceremonias y que con ello “descompusiera mi limpieza corporal de sabia” (estrada, 1977, p. 62)
Nuevamente a la edad de 45 años, María Sabina queda viuda por segunda ocasión, después de esto no vuelve a unirse en matrimonio y se entrega a lo que consideraba su destino de “sabia” y de curar. Para comprender la importancia de María Sabina en la investigación de los efectos de los hongos con propiedades enteógenas y los denominados “alucinógenos” es importante contextualizar, cuando María Sabina tenía 45 años, sería el año 1939, un año antes Albert Hofmann había sintetizado por primera vez el LSD y Gordon Wasson, estaba en su incipiente investigación de hongos en Rusia.
Las veladas según la tradición mazateca tienen su estructura y reglas, primeramente, quien consume los hongos debe guardar abstinencia sexual cuatro días antes y 4 días después de la velada, las veladas se realizan para curar enfermedades (las cuales también pueden ser producto de hechicerías, o encantados por duendes o personas que perdieron el espíritu por un susto en el monte, en el río o en el camino) y el ritual se realiza estrictamente de noche.
Entre los elementos rituales se encuentran: Velas de cera pura; flores (azucenas y gladiolas) puede usarse todo tipo de flores que tenga olor y color; copal: San Pedro (que es una mezcla de tabaco con ajo y otras hierbas); imágenes religiosas de santos de la iglesia (Estrada, 1977) y los hongos los cuales son sahumados y se comen de pares “se dice que van “casados”, o en pareja. Uno es hombre y el otro mujer” (Estrada, 1977, p. 69) y deben comerse completos, con todo y la tierra que tengan. No siempre el enfermo come hongos y la velada va acompañada por cantos y rezos. de igual forma es muy importante comprender que las veladas no tienen un fin comercial, en palabras de María Sabina,
Un sabio como yo, no debe cobrar sus servicios. No debe lucrar con su sabiduría, quien cobra es un mentiroso. El sabio nace para curar no para hacer negocio de su saber… se recibe con humildad dos o tres pesos que se pongan en nuestra mano. Eso sí… con las cositas no se debe comerciar (Estrada, 1977, p 77)
Se puede abstraer el sincretismo cultural entre la tradición mazateca y sus cultos prehispánicos y la imposición católica, en las descripciones realizadas por María Sabina hay toda suerte de mezclas del Dios católico con el Dios Chicon nido de los mazatecos, la adoración a los santos y la inexistencia de los demonios, por permanecer la concepción de inframundo y no la dicotómica visión de cielo e infierno. podemos decir que existe una pacífica coexistencia del catolicismo y las costumbres mazatecas. Estrada (1977) realizó una entrevista al sacerdote Antonio Reyes Hernández, encargado de la parroquia de Huautla, sobre las actitudes de la iglesia católica respecto a las ceremonias “paganas” que se realizan por parte de los mazatecos, como herencia prehispánica. la respuesta
La iglesia no está en contra de estos ritos… sino que lleva la palabra de Dios a todos los oídos y convence de la verdad cristiana a los pocos que aún mezclan las creencias locales con la religión católica… los sabios y curanderos no hacen competencia con nuestra religión, ni siquiera los hechiceros. Todos ellos son muy religiosos y vienen a misa. Ellos no hacen labor de proselitismo, por tanto, no son considerados herejes… (Estrada, 1977, p 97-98).
Los hongos que utilizaba María Sabina son tres especies diferentes: San Isidro, que crecen en el bagazo de la caña o en el excremento del ganado; Pajaritos, que crecen en los árboles enmohecidos y; Derrumbe, que crecen en la tierra húmeda. (Estrada, 1977, p. 118) de acuerdo con María Sabina los que crecen en la caña y los “derrumbe” son los que tienen mayor fuerza. Estos hongos crecen de forma silvestre entre los meses de junio y septiembre y son recolectados lejos de la vista de los humanos, porque según su creencia, la vista de los humanos puede corromperlos.
Conforme pasaba el tiempo, María Sabina se convertía en una de las sabias de mayor fama en la región, por las veladas que realizaba para curar a los enfermos, en Junio de 1955 Cayetano García quién era síndico municipal en Huautla de Jiménez, le pidió a María Sabina que atendiera a unos extranjeros que estaban en busca de un sabio y que tenían mucho conocimiento de los hongos y querían saber más de sus costumbres.
Fue precisamente Gordon Wasson el primer extranjero (acompañado por otras dos personas, entre ellas su esposa) quién llegó a la puerta de la choza de María Sabina para experimentar los efectos de los hongos sin estar enfermo, en esta ceremonia recolectó muestras de los hongos que consumió y se los envió a Roger Heim quien fungía en ese momento como director del Museo Nacional de Historia Natural de París, quien cultivó los hongos y posteriormente visitó México para experimentar la ceremonia guiada por María Sabina (Wasson, 1957). Así mismo Roger Heim envió muestras de los Hongos a Albert Hofmann, químico suizo, quién sintetizó por primera vez las sustancias activas (alcaloides) de los hongos alucinógenos y los denominó psilocibina y psilocibina, en 1963 Albert Hofmann y Franz Troxler patentaron el proceso de sintetizar la psilocibina (Steinhardt, 2020).
En 1957 Gordon Wasson publicó un extenso artículo en la revista Life, en la cual comparte su experiencia en la sierra de Oaxaca, los efectos de los hongos, cabe mencionar que ni Cayetano García ni a María Sabina los nombra por sus verdaderos nombres, a cayetano los llama Filemón y a María Sabina la refiere como Eva Méndez. La experiencia narrada por Wasson dista mucho de la de María Sabina, en su artículo Wasson describe que al entrar a la casa “Eva estaba descansando en una colchoneta en el suelo por su ceremonia de la noche anterior” (Wasson, 1957) en tanto la versión de María Sabina es un tanto diferente “se les dijo a los extranjeros que yo estaba enferma, aunque no precisamente que un borracho me había herido con pistola” (Estrada, 1977). Con la publicación de este artículo y el creciente interés en los alucinógenos, no tardaron en llegar turistas que buscaban experimentar con los hongos.
En las décadas de los sesentas y los setentas se difundió masivamente las experiencias con Alucinógenos, el consumo de LSD en estados unidos y Europa causa preocupación a las autoridades que empezaron con políticas de prohibición de estas sustancias, en este contexto la llegada de extranjeros a Huautla causó preocupación entre habitantes y autoridades, como describió María Sabina “vinieron jóvenes de uno y otro sexo, de largas cabelleras, con vestiduras extrañas… me buscaban para que yo me desvela con el pequeño que brota ́ venimos a buscar a Dios ́ decían” (Estrada, 1977, p. 112). La gente que llegó buscaba los efectos del hongo, y en algunos casos despreciaban las tradiciones de los mazatecos.
Estos jóvenes, rubios y morenos, no respetan nuestras costumbres. Nunca, que yo recuerde, los niños santos fueron comidos con tanta falta de respeto. Para mí, no es un juego hacer veladas. Quien lo hace para sentir simplemente los efectos, puede volverse loco y quedar así temporalmente. Nuestros antepasados siempre tomaron a los niños santos en una velada presidida por un sabio. (Estrada, 1977, p. 112-113)
La falta de respeto y no seguir las tradiciones fue escandaloso en la comunidad y llamó la atención de las autoridades, se empezó a hablar de que los hongos eran drogas que dejaban a los jóvenes locos. Provocando que tanto el ejército como agentes federales, llegaran a Huautla para expulsar a los extranjeros y mexicanos que habían llegado para consumir los hongos y “que habían hecho del lugar un centro de alucinación desenfrenada” (Estrada, 1977, p. 113). María Sabina fue acusada de vender un tabaco que enloquecía a los jóvenes, fue detenida por los agentes y algunas de sus pocas posesiones incautadas. La liberaron una vez que un médico del Instituto Indigenista habló con los agentes. Pero sus problemas con las autoridades no se detuvieron, fue citada ante el Ministerio público, y su casa, en la cual había logrado poner una pequeña tienda, fue incendiada.
El conocimiento y la sabiduría que se le adjudica a María Sabina, viene de una tradición ancestral del uso de los diversos hongos con ingredientes enteógenos, que provocan una serie de efectos en la mente de quien los consume, provocando distintos tipos de alucinaciones, las cuales son interpretadas dependiendo de la cultura, sistema de creencias y experiencias individuales, en el caso de los mazatecas, la curación por medio de veladas y consumo de hongos es parte de su cosmovisión, ligada a sus dioses antiguos y las “alucinaciones” son imágenes que necesitan ver con la finalidad de encontrar el origen de la enfermedad, o la forma de curar. Como dice María sabina, ella no es curandera, porque no usa hierbas para sanar a los enfermos, ella es sabia porque usa en “Lenguaje”
María Sabina, fue una mujer que vivió en la pobreza, sufrió muchos tipos de violencia, desde la doméstica hasta la estructural, pasó hambre, y es mundialmente conocida como “la chamana más famosa del mundo”, a su choza llegaron científicos, músicos, creadores, escritores figuras de la farándula, autoridades eclesiásticas, de las experiencias que tuvieron durante las veladas, escribieron artículos y publicaron libros, hicieron música y películas, registraron patentes, tomaron un rumbo distintos en sus vidas, etc. Ella les dio posiblemente una de las experiencias más importantes de su vida.
La “chamana más famosa del mundo” capaz de curar con el lenguaje y mostrarles el camino a Dios a los extranjeros, tuvo su primer colchón a la edad de 80 años, el cual le fue regalado por el candidato a gobernador Manuel Zarate Aquino en 1974 (Estrada, 1977, p. 123). Y la que fuera hermana del presidente de la república, Margarita López Portillo le regaló una casa en 1979, en la que vivió sus últimos años de vida (El Universal, 2018) falleciendo el 22 de noviembre de 1985 a la edad de 91 años. No se encontraron referencias sobre el funeral de María Sabina, pero ella estaba segura, que su entierro sería como dicta el ritual fúnebre mazateco.
El día que yo muera, se hará lo que dicta nuestra costumbre. Le torcerán el pescuezo a un gallo que deberá morir junto a mi cadáver. El espíritu del gallo acompañará mi espíritu. El gallo cantará cuatro días después de que he sido enterrada, entonces mi espíritu despertará y se irá para siempre al reino de la muerte. Durante el velorio, mis familiares colocarán jarritas de agua junto a mi cabeza sin vida. Será el agua que habré de llevar conmigo para que no me agobie la sed mientras viaje al reino de la muerte. Dentro de mi ataúd, pondrán siete semillas de calabaza, quintoniles y bolas de muerto, todo junto en una bolsita de trapo. Será el alimento que llevaré para que el hambre no me moleste en el camino.
Las mujeres que asistan a mi velorio harán tezmole con la carne del gallo sacrificado. El tezmole lo comerán solamente el rezandero y las personas que vayan a cavar mi fosa. Si tengo velas sagradas, que hubieran sobrado de mis andanzas de socia de hermandad, las pondrán junto a mi cadáver. Me vestirán con un huipil limpio y mi mejor rebozo. Entre mis manos se colocará una cruz de palma bendita (Estrada, 1977, p. 131)
María Sabina no fue egoísta con sus conocimientos, dejó ser fotografiada, contestó todas las preguntas que le hacían, permitió que grabaran sus cantos durante las veladas, permitió a los extranjeros participar de las veladas (sin estar enfermos) porque le decían que andaban buscando a Dios, pero ella vio los efectos negativos cuando en la entrevista con Estrada (1977) expresó “desde el momento en que llegaron los extranjeros a buscar a Dios, los niños santos perdieron su pureza. Perdieron su fuerza, los descompusieron. De ahora en adelante ya no servirán, No tiene remedio” (Estrada, 1977, p. 119). A casi 40 años de la muerte de María Sabina, siguen las investigaciones para el uso terapéutico de los hongos en casos de síndrome de estrés postraumático, ansiedad, depresión y otras enfermedades mentales.
Referencias
- El Universal. (2018) “Hace 33 años murió María Sabina, la sacerdotisa de los hongos” [Video]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=k1EbjoXNHEU
- Estrada, A. (1977). “Vida de María Sabina, la sabia de los hongos” [Versión PDF]. recuperado de https://classroom.google.com/w/NjIyMjM1NTMwOTY0/t/all
- Steinhardt, J. (2020) “the wild and Un/natural Science of Psilocybin Mushrooms in North America”. Society for cultural anthropology. Recuperado de https://culanth.org/fieldsights/the-wild-and-un-natural-science-of-psilocybin-mushrooms-in-north-america
- Wasson, R. G. (1957). Seeking the magic mushroom. Life Magazine, 100-109. recuperado de https://www.trippingly.net/lsd/2018/5/14/seeking-the-magic-mushroom